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Muchas son las partes del cerebro que participan en el proceso de aprendizaje. Aunque este se desarrolla principalmente en los primeros 12 años de existencia, es un proceso continuado y no deja de producirse durante toda nuestra vida. Estamos continuamente aprendiendo y más en concreto creando recuerdos, es decir,  memorizando.

Pero para comprender mejor como se produce este proceso acudiremos a la teoría del Doctor MacLean del tricerebro, que como su propio nombre indica, divide al cerebro en tres partes: la neocorteza, el sistema límbico y el reptil.

La primera de ellas llamada neocorteza, es la parte del cerebro que se encarga de llevar a cabo las funciones humanas como hablar, escribir o dibujar. Pero solo funciona si antes ha habido un previo proceso de enseñanza en el que tienen que estar implicadas las otras dos partes.

El sistema reptil: es lo que podríamos llamar el cerebro primitivo y se encarga de las funciones más esenciales como la supervivencia física y el mantenimiento del cuerpo en general, su comportamiento es básicamente instintivo y muy parecido al de los animales. Esta comprendido por dos partes: el tronco encefálico y el cerebelo.

El primero se encarga de que el cuerpo se mantenga vivo y recorre todo el cuerpo desde el cuello a la espalda, conecta la el cerebro con la medula espinal. Una de las funciones que se le atribuyen es respirar.

El segundo, mucho más pequeño pero no menos importante, controla las funciones de movimiento, coordinación y equilibrio. Gracias a él podemos mantenernos de pie en un lugar.

En tercer lugar nos encontramos con la parte que controla las emociones, estamos hablando del sistema límbico. En él se desarrollan las funciones tan importantes como la regulación de la ingesta, temperatura corporal presión sanguínea, la ira, el hambre o la sed entre otras muchas. En este sistema se encuentran el tálamo y el hipotálamo.

Al tálamo podríamos considerarlo una especie de director que organiza la información que llega desde el exterior y la envía a cada parte del cerebro correspondiente para que pueda ser procesada, a través de los sentidos.Ilustración de un hipotálamo

El hipotálamo, se encarga de las sensaciones internas, todo lo que ocurre en nuestro interior. Si necesitamos comer el hipotálamo se encarga de crear la sensación de hambre y si necesitamos regular la temperatura transmite mensajes a nuestro cuerpo para que este sude.

Por último, en el hipocampo es donde se produce la formación de la memoria. Las amígdalas también contribuyen a este proceso. Se encargan del almacenamiento y procesamiento de reacciones emocionales.

El ser humano funciona por experiencias positivas o negativas, y ahí entra en juego la memoria, si el recuerdo es positivo la persona querrá volver a rememorarlo. Por el contrario si la experiencia pasada le evoca algo negativo no querrá que se repita.

Esta memoria podrá ser, a corto plazo, como recordar qué has comido por la tarde, o largo plazo, que implica recuerdos más antiguos (como los de la infancia). La repetición implica que una experiencia pase de la memoria a corto plazo a la de largo. Por eso el aprendizaje necesita de una reiteración.

Vía| Asociación Educar

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