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Diez segundos. Ese el tiempo que emplea el cerebro, en concreto la parte racional, en tomar las riendas de una situación y superar la zona neuronal encargada de la emoción,  lapso entre la exposición y la respuesta a un estímulo.

Lo que a simple vista no es mucho tiempo si se lleva a la interacción entre las personas puede evitar situaciones comprometidas. Así se podría justificar científicamente la popular frase “contar hasta diez”, con ese impás entre el impuImagen de una serpiente en un bosquelso y la reflexión ante una situación que se puede considerar de afrenta o agresiva.

Sin embargo, ante contextos de estrés o miedo, la respuesta inmediata impide que sucedan males mayores, como por ejemplo, frente un estímulo que produzca miedo: el sistema nervioso, la amígdala en este caso, tras recibir la primera información visual, emite una respuesta instantánea, aunque mal definida, lo que predispone al cuerpo a luchar o huir.

De forma paralela, el cerebro, la corteza, recibe segundos después una información más elaborada, más completa, y es entonces cuando se obtiene una valoración de la posible amenaza. Este proceso que pude servir durante el encuentro con una serpiente también se pone en marcha en amenazas psicológicas, como la valoración del trabajo por parte del superior o en el ámbito familiar.

En este sentido, lo aconsejable es contar hasta diez para que se desarrolle el proceso de aprendizaje emocional, que es la manera de responder ante lo que se considera amenaza y que llega al cerebro omitiendo la corteza —-según explica J. Ledoux en su obra ‘El cerebro emocional’—-.Boca con el labio superior levantado y mostrando los dientes

La explicación es la siguiente: la corteza, también denominada neocórtex, es responsable del racionamiento y la consciencia pero si la respuesta viaja vía amígdala impedirá que el lóbulo frontal gobierne la situación y se emitirá de forma inmediata

Entonces, el cerebro responde de forma impulsiva tanto ante un animal que pueda ser peligroso como ante una situación incómoda con un familiar, la diferencia es que cuando se ve una serpiente es mejor saltar y luego analizar el riesgo mientras que ante un hermano es preferible reflexionar unos segundos antes de pronunciar lo primero que se piense.

Vía| ABC.es
Imagen|Old Creeper,Denise Coronel e_monk

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