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Quieto, no sigas buscando en librosistema límbico en el cerebros de anatomía dónde se encuentra el cerebro emocional porque forma parte del que ya conoces. Aunque parezca imposible que el cerebro pueda gestionar las emociones lo cierto es que una parte de él se dedica por completo a esta encomienda.

En función de qué parte cerebral analices, verás que tu cerebro es tan capaz de resolver una raíz cuadrada de tercer grado como de enviar una tropa de mariposas a tu estómago cuando te sientas invadido por el romanticismo.

Pero esto no sucede así desde el principio. Al igual que la raza humana o la tecnología nuestro cerebro también se ha ido reinventando. De hecho, si tuviésemos que elegir las tres evoluciones más significativas del cerebro serían las siguientes: el cerebro archipallium (reptiliano),  el cerebro paleopallium (mamífero antiguo) y el cerebro neopallium (mamífero nuevo).  Las partes más veteranas de nuestro cerebro son aquellas que han desarrollado los instintos básicos de supervivencia, por ejemplo, cazar para poder sobrevivir era uno de estos actos tan importantes en la Prehistoria. Precisamente este tipo de actos tan primarios y gran parte del comportamiento humano se origina en zonas profundamente enterradas de nuestro cerebro.

Si dejamos a un lado los instintos primarios y centramos el interés en conocer la zona del cerebro que controla nuestras emociones, o lo que es lo mismo, la ubicación de nuestro cerebro emocional es necesario hablar del sistema límbico profundo (DSL). Esta parte de nuestro cerebro se encuentra en la parte frontal y tiene el tamaño de una nuez, lo que no le impide que sea una pieza fundamental para el procesamiento de nuestras emociones. Como si de un álbum de fotografías mental se tratase el sistema límbico va almacenando recuerdos de nuestra vida cargados de emociones.

Es importante tener en cuenta el contenido emocional que conforma nuestro cerebro, pues dependiendo de su naturaleza condicionará decisivamente la personalidad de las personas. Si nuestro cerebro percibe la presencia, en gran medida, de experiencias traumáticas nuestro estado de ánimo tenderá a la negatividad o a la melancolía. De esta misma forma,  si nos impregnamos de recuerdos emocionales positivos la sensación de optimismo y felicidad será un añadido a nuestra conducta diaria.

Sería un error creer que el cerebro emocional es sólo una parte más de nuestro cerebro, su importancia es indiscutible e incluso cerebro emocionalsu rapidez es superior a la del cerebro racional; se activa con gran velocidad y no se detiene a analizar las consecuencias de una acción, sigue una lógica asociativa y un pensamiento categórico. El cerebro racional, por su parte, se basa en relaciones entre causas y efectos sustentándose en experiencias objetivas.

Subestimar el poder del cerebro emocional no es una buena idea si tenemos en cuenta que existen evidencias que han demostrado que las experiencias emocionales tempranas influyen en el establecimientos de las redes neuronales. Losdescubrimientos neurocientíficos sobre el desarrollo cerebral del niño hacen constar que el cerebro emocional no es una parte aislada de la arquitectura cerebral sino que condiciona el funcionamiento conjunto. Lo mismo sucede en el marketing donde el estudio de las emociones es prioritario para determinar el comportamiento de los consumidores, esta disciplina tiene nombre propio y no es otro que el neuromarketing.

 

 

Vía | Inteligencia Emocional, Enciclopedia de Salud, E How, Personarte, Scielo

Imagen| Curación Emocional, Frank Clavijo, May Emerson

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