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Las células construyen todos los tejidos de tu cuerpo y concretamente tu cerebro y la médula espinal contienen alrededor de 100 billones de células nerviosas, o neuronas. Como ya hemos comentado en artículos anteriores, el cerebro es el órgano más complejo del cuerpo, y el que controla las funciones vitales del ser humano (respirar, andar…). En él también nacen nuestrasemociones y pensamientos. Por eso, es de vital importancia que lo protejamos y nos abstengamos de exponerlo a sustancias nocivas y perjudiciales para él.

Un ejemplo de dichas sustancias es la droga. Este tipo de químicos influyen directamente en el comportamiento del órgano. De una forma  sencilla y breve las drogas actúan sobre el sistema límbico, que es la parte más interna del cerebro, y provocan una sensación artificial de placer. Como el cerebro no está acostumbrado a recibir este tipo de estímulos, el consumo repetido de estas sustancias puede provocar un cambio en el funcionamiento del sistema.

Para entender mejor cuales son las consecuencias de los daños causados a un cerebro por las drogas, debemos comprender primero que es la sinapsis. El sistema nervioso funciona a través de la transmisión de estímulos nerviosos de naturaleza eléctrica. En la sinapsis la señal eléctrica se convierte en química y pasa a otra neurona en forma de neurotransmisor (sustancia química que lleva el mensaje de una neurona a otra como la dopamina). Una vez el neurotransmisor ha causado su efecto se inactiva y es devuelto a la célula que los liberó por los transportadores (se recicla). Lo que ocurre con algunas drogas como, por ejemplo, la marihuana es que su estructura química es muy parecida a la de un neurotransmisor natural y consigue engañar al sistema nervioso, pero los mensajes transmitidos son completamente anormales. Otro tipo de drogas como la cocaína, hacen que se emitan grandes cantidades de neurotransmisores  o incluso evitar que se produzca el reciclaje de los mismos, ya que bloquean a los transportadores y esto provoca una estimulación continua de las neuronas receptoras. De ahí la sensación eufórica y de placer.

El inconveniente viene cuando el organismo necesita más sustancias para alcanzar ese grado de bienestar. Cuanto mayor es la ingesta de estas sustancias mayor es la tolerancia hacia ellas, es decir, que mayor será la cantidad que se necesite consumir para que los efectos sean los mismos. Además, a medida que avanza la adicción, el consumo se suele producir para evitar los síntomas de abstinencia. El cuerpo necesita cierto nivel en sangre del componente para tener un funcionamiento correcto.

Hay que tener en cuenta que toda droga induce a la adicción, dicha adicción se consolida cuando estas sustancias empiezan a afectar a la zona del córtex, que es la parte del cerebro más externa y la encargada de la conducta del ser humano y de su vida racional.

heroina

Podemos considerar tres etapas en la progresión del consumo de drogas:

  • En un cerebro sano: el sistema límbico y el cortex controlan la conducta de una forma normal, es
    decir,  la vida racional regulada por el cortex domina a la vida emocional e instintiva regulada por el sistema límbico.
  • En un cerebro perteneciente a una persona que consume de forma puntual: las primeras dosis estimulan los centros de recompensa en el sistema límbico y producen ese efecto placentero del que ya hablábamos antes. Poco a poco va surgiendo la adicción.  Cuando el consumo se vuelve reiterado los circuitos de recompensa se ven alterados.
  • En un cerebro adicto: el cortex desempeña un papel fundamental en la consolidación del proceso adictivo. Conforme el consumo de drogas va en aumento la actividad del cortex va disminuyendo, de tal manera que las tornas se invierten, y si en un cerebro sano predominaba el control racional sobre la conducta, en un cerebro adicto ocurrirá todo lo contrario.

Vía | Drugabuse, Hablemosdedrogas

Imagen| Vitral, bp, Los secretos de tu cerebro

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