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Aunque ya han pasado unos días desde que pudimos disfrutar de un interesante diálogo entre Eduard Punset y Pedro J. Ramírez que clausuró las jornadas de iRedes celebradas en Burgos, fueron muchos los conceptos y reflexiones que se presentaron en la charla y que todavía permanecen en nuestra memoria. Así que trataremos de resumir en unas pocas líneas las reflexiones con las que Eduard Punset relacionó la ciencia, y más concretamente la neurociencia, y las redes sociales.

Eduard Punset y Elena Martín, directora de Sociograph Neuromarketing, en el iRedes 2014 (Burgos)

“Un sabio rodeado de otros sabios es mil veces más productivo que un sabio solo”

punset y elenaComo en muchas otras ocasiones, Eduard Punset remarcó la importancia de la colaboración y la comunicación para avanzar en el conocimiento. Para el divulgador, el gran problema que impide el avance hacia el futuro es que las personas siguen pensando que viven peor hoy que hace diez años, que cualquier tiempo pasado fue mejor. Una idea que el científico cree que es completamente errónea.

Colaboración y trabajo en equipo, como la base del progreso. El científico relató entonces un experimento que se llevó a cabo en un hospital estadounidense en el que se tomó como objeto de estudio a los encargados de la limpieza del edificio. Se dividió al personal en dos grupos; al primero se le dijo que además de desempeñar su función limpiando estaban haciendo ejercicio y manteniéndose en forma; al otro grupo no se les mencionó nada relacionado con el ejercicio físico. Lo curioso de este experimento es que semanas después se pesó a los empleados de ambos grupos y, mientras que los participantes del segundo grupo no presentaron ninguna variación, aquellos que formaban parte del grupo al que se les dijo que estaban haciendo deporte mientras limpiaban habían adelgazado cuatro kilos.

“Mayor esperanza de vida y mejor calidad de vida”

“Hay un cambio fundamental que nos afecta a todos. La esperanza de vida está aumentando en 2 años y medio cada diez años. Algo que no ha ocurrido nunca con ninguna especie. Los humanos como vosotros tenéis ahora… yo es que estoy más cerca de los chimpancés… tenéis una nueva vida por delante”.

Punset asegura que la mayor parte de las personas siguen pensando que hubo un tiempo pasado que fue mejor porque no se paran a pensar que fue  “un crimen insensato, una tortura, una aniquilación de la gente que pensaba”.

“Las redes sociales son el gran cambio que va a transformar la historia, pero nadie sabemos muy bien cómo ni por qué”

Eduard Punset está seguro de que falta muy poco tiempo para que los jóvenes tomen las riendas y comiencen a pensar en conjunto y esto permitirá que las cosas cambien.

Tras esto puso otro de sus curiosos ejemplos: conozco un gran neurólogo americano que siempre dice que la diferencia entre los humanos y los crustáceos es fundamental. Los crustáceos eran muy parecidos a los humanos pero los humanos empezaban a darse cuenta de que tienen la piel por fuera y el esqueleto por dentro; mientras que los crustáceos tienen el esqueleto por fuera, el cerebro dentro y por eso no saben nada del cerebro, Al hablar con mis alumnos me encuentro con que realmente no se dan cuenta del tiempo en el que están viviendo y de que ellos mismos se consideran unos crustáceos.”

Descubriendo el cerebro, ese gran desconocido

Los grandes descubrimientos se están haciendo hoy en día. Punset nos relata que hasta hace unos meses desconocíamos que lo que transita por las redes neuronales cuando empatizamos con el dolor de los demás es lo mismo que circula cuando tenemos hambre o sed, bien sea de agua o de sexo.

“Es ahora cuando empezamos a saber cómo funciona el cerebro y  descubrimos que los taxistas de Londres, en promedio, tienen un hipocampo mayor que el órgano de la memoria de  la mayoría de los normales ¿Por qué? Pues porque tienen un callejero endiablado y para aprendérselo hay que echarle muchos codos y muchas horas que son las que hacen crecer el hipocampo”.

Investigar en cómo podemos incidir en el cerebro es otro de los grandes hándicaps a lo que la ciencia se enfrenta actualmente. En este sentido se van realizando avances como el que nos permite saber cuándo y cómo se puede incidir en el hipocampo. Según Eduard, la edad más favorable para hacerlo es entre los 2 y los 9 años. “Si un maestra deja un caramelo en un pupitre y le dice al alumno que no lo toque mientras ella esté fuera de clase y que si al volver no lo ha cogido le dará otro, habrá quien se lo coma o quien lo lame y luego lo vuelve a dejar y quien no lo tocará y luchará contra su instinto primario. Estos últimos, niños que respetan sus instintos tendrá muchas menos posibilidades de caer en la drogadicción en el futuro. “

Pero si hay algo en lo que los asistentes nos fuimos reflexionando tras asistir al diálogo es en que debemos de borrar de nuestra mente la idea de que ‘no se puede cambiar de opinión’. En primer lugar, realmente convence en argumento que aportó Pedro J. Ramírez en este sentido. El cambiar de opinión es señal de mayor sabiduría “de que nos hemos informado, hemos leído y hemos hablado con personas interesantes” que nos han hecho cambiar de opinión.

Antes, tal y como relataba el científico, cambiar de opinión suponía traicionar a tu familia, a ti mimo o incluso a la herencia del pasado. Sin embargo, hoy en día cambiar de parecer es fundamental para adaptarnos a la nueva situación. No cerrarnos a otros puntos de vista, a otras ramas de conocimiento. “Como dijo un premio nobel, los que más me han enseñado son los que menos sabían de lo mío” repetía Punset, “abrirnos al trabajo multidisciplinar” y aprender a manejar “las máquinas” para no perder la posibilidad de acceder a la información.

Según lo relató, a esta conclusión llegó tras observar, junto a su nieta, como uno hielos se derretían en un vaso de agua: “Si  hasta la estructura de la materia cambia de sólido a líquido y de líquido a sólido… ¿Cómo no vamos a cambiar los humanos de idea?”

“En materia científica las verdades tienen fecha de caducidad. Esto no ocurría hasta ahora.”

Adaptarse a los nuevos tiempos, reflexionar, cambiar de parecer… “Hasta ahora se decía que el blanco era blanco aunque fuera negro. Porque si uno tenía poder suficiente podía convencer a los demás de que el blanco era negro”.

Por si os habéis quedado con ganas, y queréis escuchar la charla completa, os dejamos el vídeo de iRedes del diálogo de clausura.

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