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Siempre se ha hablado de la importancia de ser un buen estudiante, de descubrir realmente tu pasión profesional y asegurarte un buen trabajo en el que estés capacitado. No cabe duda de que para ello es necesario contar con las capacidades intelectuales que te permitan llevar a cabo este propósito, pero ¿también lograremos ser felices con estas aptitudes? Parece que la felicidad y el intelecto no siempre van de la mano, las emociones tienen un gran protagonismo a través de la llamada inteligencia emocional.inteligenciaemocional

Si cuentas con unos estudios envidiados por los currículums de trabajo más completos, seguramente podrás acceder a puestos profesionales reservados para una brillante minoría pero ¿qué harás para que las relacionescon tus compañeros de trabajo sean satisfactorias? ¿Y para no llevar a casa el estrés que te ocasiona tus responsabilidades profesionales? Consultar los largos manuales que te han llevado a la cima de una empresa no será una buena idea. Toca entrenar otro tipo de inteligencia, una inteligencia que te ayude a conocerte a tí mismo y potencie lo mejor de tu personalidad.

La inteligencia emocional nos permite identificar, entender y manejar las emociones de forma que contribuyan a nuestra estabilidad y también a la de nuestro entorno. Es necesario otorgar a las emociones la importancia que se merecen en la vida del ser humano. Si fuéramos robots programados para hacer dinero y actuar exactamente como nos han dictaminado, la inteligencia emocional no tendría ninguna relevancia en las personas. En cambio, lo cierto es que gozar de una inteligencia emocional óptima irá seriamente relacionado con el éxito que tengamos en nuestra vida.

Aquellos que cuentan con una inteligencia emocional alta serán capaces de identificar sus emociones, saber cómo se sienten y darse cuenta de cómo estas pueden influir en su comportamiento. Este conocimiento sobre ellos mismos hace que puedan manejar más fácilmente sus estallidos emocionales y cuentan con más capacidad para adaptarse a los ambientes y a las situaciones. Por lo tanto, disminuirán estados de ánimo negativos como la frustración, la inseguridad o el pesimismo.

No solamente se conocerán mejor a sí mismos sino que la empatía para ponerse en el lugar de los demás aumentará y podrán detectar con cierta agudeza las emociones que atraviesan el resto de personas. Esta ventaja permitirá controlar el dinamismo del grupo, pues al saber cómo se sienten y el estado de ánimo que impera, aquel que que goce de una buena inteligencia emocional podrá actuar en base a la situación real.

inteligenciaemocionalOjalá la inteligencia emocional dependiese de un examen o de una prueba de acceso, la realidad es que nada tiene que ver con el coeficiente intelectual. Tener un coeficiente intelectual elevado no asegura que sepas manejar tus emociones correctamente sino que consiste en una prueba con uno mismo donde conocer las fortalezas y debilidades propias definirá tu inteligencia emocional.

Hay quienes aseguran que el poder de controlar tus emociones también proporciona una posición ventajosa para manipular a los demás. Un estudio llevado a cabo en la Universidad de Toronto descubrió que los alumnos que habían mostrado conductas más maquiavélicas eran los que poseían mayor índice en conocimientos emocionales; buscaban el propio beneficio a través del control de estas emociones.

Todo depende del uso que le des a tus armas ¿No sientes curiosidad por conocer mejor tus emociones? Tal vez sea un viaje sin retorno del que puedas extraer una sabiduría que no encontrarás en ninguna biblioteca del mundo.

Vía| Eduard Punset, Álvaro Tineo, Motivación

Imagen| Plenilunia, Colombia, Cadena Dial

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