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Este miércoles, 19 de agosto, la ONU conmemora el Día Mundial de la Ayuda Humanitaria, acción que ejemplifica la capacidad altruista del ser humano, de ser solidario con personas que se encuentran en situación de precariedad, y cuya base se encuentra en el cerebro, además de poderse desarrollar con el paso del tiempo.

Tal afirmación tiene su base en el estudio del funcionamiento de la mente humana desde la exploración de las bases neurobiológicas y de los mecanismos que emplean los seres humanos para reconocer las emociones de los demás.Lazo Rojo

En este sentido, el coordinador de del Grupo de Investigación en Neuroimagen (Green) del Hospital del Mar de Barcelona y de la Unidad de Investigación en Neurociencia Cognitiva (URNC) de la Universidad Autónoma de Barcelona, Óscar Vilarroya, ha afirmado que los cimientos para estimular las conductas solidarias están en el cerebro, pero también se aprenden. Y es que la empatía, según el experto, es una facultad con posibilidad de desarrollo.

Sin embargo, Vilarroya diferencia entre la empatía ‘afectiva’ —-que responde a la “capacidad de sentir lo mismo que los demás”—- de la ‘cognitiva’, la cual se asocia al conocimiento sobre los pensamientos del prójimo. El coordinador, durante la ponencia ‘El cerebro social: el valor de la empatía’, ha señalado que todas las personas, a excepción de los psicópatas, tienen tendencia a empatizar en mayor o menor grado, sin embargo depende de factores personales.

“La seguridad propia, el afecto, la estima social o la creatividad afectan a la forma de comportarse”, ha destacado el doctor al tiempo que ha incidido en la importancia de la imitación, elemento que ha calificado como “imprescindible”, ya que la moralidad esta relacionada con la conducta social, con el concepto de bien y mal que tienen las personas. “Si no fuese por los egoístas, un mundo de altruistas será suficiente para tener una sociedad estable”, ha agregado.

INJUSTICIA

Según el mismo experto, con el paso del tiempo el ser humano prefiera la igualdad frente a la injusticia, rechazada por la “mayoría”, debido a que el instinto de injusticia es “tan fuerte” que las personas “no son capaces” de aceptar respuesta negativas por parte de los computadores, por poner un ejemplo, “aún sabiendo que el ordenador no va a hacer nada”.

“La reciprocidad es una facultad única de los seres humanos”, ha enfatizado el doctor durante la ponencia, enmarcada en la jornada ‘Amigos solidarios’, celebrada en el Parque de la Salud del Hospital del Mar de Barcelona.

Vía|La Vanguardia
Imagen|JIhopgoodIFRC y Carlos Hermoso

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