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Tras el análisis de los datos obtenidos a través de la tecnología Sociograph en el ‘Concierto de Emociones’, celebrado en el CC Miguel Delibes el pasado 7 de noviembre, los resultados obtenidos marcan sin duda un antes y un después en la forma de entender cómo la música es capaz de despertar emociones.

El informe refleja que la improvisación y lo interactivo aumentan el impacto emocional y el nivel de atención en el público, así como que los asistentes invidentes presentan un nivel mucho más alto de atención y emoción respecto al resto.

Cartel de El Concierto de Emociones

Cartel de El Concierto de Emociones dentro del marco de la Semana de la Ciencia 2014

Cuando pusimos sobre la mesa la posibilidad de comenzar una investigación de este tipo y apareció sobre la mesa el concepto de “El Concierto de Emociones” las expectativas eran altas, pero sin duda con el tiempo han sido superadas. El estudio consistía en analizar las diferencias entre lo que producía, a nivel emocional, la música programada y aquella que no lo era, así como conformar un grupo en el que el 50% de los sujetos fueran invidentes para poder comprobar si esto influía o no en el nivel de atención y el impacto emocional que presentaban los individuos.

Los datos del grupo que fue monitorizado muestran claramente las diferencias entre ambas partes del concierto. La primera parte constaba de una serie de piezas de música ya programadas, mientras que la segunda exigió al pianista Miguel Ángel Recio  improvisar. Las diferencias en cuanto al nivel de atención y emoción son muy significativas entre ambas pues desde el momento en el que músico comienza a improvisar ambos niveles (atención y emoción) sufren un incremento muy destacable. Sin embargo, todavía es más significativa la diferencia en lo referente al nivel de alerta y a los impactos emocionales que se produjeron en la parte final del concierto, momento en el que se pidió a los asistentes que participaran, compartiendo con todos una palabra que el pianista debía evocar a través de la improvisación.

Por otra parte, los resultados también han sido comparados y estudiados en función de la distribución y características del grupo, ya que la mitad del mismo estaba formado por personas invidentes o con problemas severos de visión. En este punto los datos son también extremadamente claros pues una vez analizados muestran grandes diferencias entre los dos colectivos. En ambos casos (atención y emoción) el grupo de invidentes está muy por encima en los valores de las gráficas.

¿Si cerramos los ojos la música nos impacta más emocionalmente? ¿Influye el hecho de ver lo que está ocurriendo? ¿Nos concentramos lo suficiente en aquello que escuchamos? ¿Los estímulos externos visuales influyen en nuestra percepción? Estas y otras muchas preguntas todavía buscan respuesta pero el “Concierto de Emociones” ha sido sin duda un primer paso muy importante en todo el camino que hay aún por recorrer.

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