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¿Quién no se ha puesto a En qué parte del cerebro está la memoriamemorizar una lección y se ha desesperado en el intento? Sin embargo, si descubres una canción realmente pegadiza sólo harán falta contadas reproducciones para que tu cerebro se impregne de la melodía. Algo parecido sucede con el tiempo de retención ¿Sabrías volver a realizar el mismo examen que has hecho hace cinco minutos? Pero es probable que si escuchas tu canción preferida después de cinco años aún sepas el estribillo. Aunque parezca imposible, todo esto tiene una explicación.

Empecemos por el principio, las neuronas tienen un papel clave en la memorización, son la parte del cerebro que pueden enviar y recibir señales eléctricas. Estas señales eléctricas se comunican entre sí realizando un recorrido llamado sinapsis. Esto quiere decir que cuando recordamos algo son las neuronas las que van enviando y recibiendo señales entre sí a través de las sinapsis dando lugar al proceso de la memorización.

¿Por qué recordamos mejor aquello que repetimos con más asiduidad? Porque aquellas sinapsis que recorremos con más frecuencia enviarán las señales eléctricas con más fuerza, lo que quiere decir que lo recordaremos con más facilidad. Por eso cuando nos preguntan nuestro nombre no necesitamos hacer memoria, en cambio, si nos preguntan nuestro número de cuenta la cosa se puede complicar.

No todo lo que memorizamos tendrá la misma duración y relevancia en nuestro cerebro. Dependiendo de qué información estemos procesando se almacenará en un tipo de memoria u otro. La memoria sensorial, por su parte, es aquella que se queda con lo que vemos, escuchamos o saboreamos. Es importante aclarar que esta información no es interpretada y que su periodo de duración es realmente corto, tanto es así que los datos visuales se registran unos 500 milisegundos antes de que se pierdan.

La memoria a corto plazo tendrá una duración superior, lo que tampoco quiere decir que sea larga. Es la encargada de descifrar cómo te sientes o los pensamientos que te rondan. Esta memoria también difiere con la primera en que interpreta la información recibida. La memoria a largo plazo es de acceso restringido y sólo estará reservada para ocasiones importantes en nuestra vida como puede ser el día de nuestra boda. Parece obvio que cualquier publicitario o anunciante ha de tener como ambiciosa aspiración el calar en la todopoderosa memoria a largo plazo, pues será más difícil que sus marcas caigan en el olvido.

Ahora bien, nada es tan sencillo como parece y la memoria puede llegar a ser muy caprichosa. La neurociencia cognitiva viene a considerar que el funcionamiento del cerebro, y en especial el de la memoria, se forja en la interrelación de un complejo entramado de sistemas cerebrales. Aquí entra en juego una diferenciación en la memoria que se debe tener muy en cuenta en el mundo del neuromarketing; la memoria explícita e implícita. En el primero de los casos la memoria codifica el conocimiento de hechos y se accede directamente desde la atención consciente mientras que la memoria implícita almacena aquellos hábitos que se realizan sin intención consciente. Son recuerdos inflexibles y lentos de aprender, pero una vez adquiridos son realmente fiables.

Hagamos una prueba, teniendo en cuenta la disciplina neurocientífica ¿En qué tipo de memoria del consumidor interesa entrar, en la explícita o en la implícita? Correcto, en la implícita. Health, en su obra denominada “Low Involvement Processing” destaca que las asociaciones implícitas construidas alrededor de las marcas sí poseen una influencia clave sobre nuestras decisiones y percepciones.

Resulta realmente interesante aplicar el neuromarketing para poder acceder a estas zonas tan protegidas de la memoria. Diariamente estamos expuestos a multitud de estímulos sin ser conscientes de que quedan almacenados en nuestra memoria. Es importante que no restemos importancia  a estos estímulos, inofensivos sólo en apariencia, porque el consumidor los tiene en cuenta más de lo que él mismo cree.

Vía| eHow, Ciencia Teconología y Deportes, BlueSmart, Revistas Científicas Complutenses, IDacción

Imagen| Pilar Iglesias de la TorreBrainCoral

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