In Sin categoría

Tal vez no conozcas su definición más exacta pero entenderás perfectamente a qué nos referimos si te decimos que el lapsus linguae puede ser uno de los motivos por los que tengas pánico a hablar en público. En ocasiones, los nervios y la presión son los causantes de que el cerebro no nos acompañe y se deje llevar por este tipo de errores o tropiezos.

lapsus1Las teorías sobre el porqué se produce el lapsus linguae son muy variadas. Algunos son partidarios de restarle importancia y asegurar que se trata de un mero error al vocalizar mientras que otros culpan al cerebro por no ser capaz, en ocasiones, de traducir correctamente aquello que queremos transmitir a los demás. El reputado Sigmund Freud consideraba que el lapsus linguae es, en realidad, una filtración del inconsciente a través de la cual puede manifestarse en la parte racional del ser humano. Freud se refería al tipo de lapsus linguae que evidencia los pensamientos de una persona aun cuando esta no tiene la voluntad de hacerlo. Aquellos que están sometidos a algún tipo de presión, como una amenaza, serán más proclives a cometer este tipo de errores.

Sea como fuere, este fenómeno no se produce aleatoriamente ya que su resultado no es del todo disparatado. Normalmente suele tratarse de un simple cambio en la ordenación de las palabras que, aunque no adquiere un sentido válido, tiene cierta explicación. Cuando lo que pensamos y lo que queremos decir no van en consonancia nuestro cuerpo emite claras señales de ello. Una señal pueden ser nuestros gestos no verbales, los cuales pueden no estar armonizados con lo que estamos diciendo. Pero no sólo los gestos nos pueden delatar, también una expresión incorrecta o un error lingüístico al hablar son pruebas de ello y, por cierto, ambos son claros ejemplos de lapsus linguae.

Hay muchos tipos de lapsus linguae y se tenderá a realizar unos u otros en función de la persona. Algunos de los más frecuentes pueden ser los de cambio, cuando cambiamos sílabas, palabras o letras por otras que sean parecidas pero que alteran el significado real: “meter el ojo en el dedo”; otros pueden ser de repetición, cuando somos redundantes en una frase: “por primera vez tenemos una vez”; también existen los de sustitución y ejemplo de ello puede ser: “la niña perdió su bocadillo” en vez de “niña comió su bocadillo”. Como vemos hay varios ejemplos de lapsus linguae y todos ellos igual de posibles.

Para curiosidad de algunos este tipo de errores lingüísticos también son llamados espunerismos en honor a William A. Spooner de la Universidad de Oxford, muy popular por cometer este tipo de errores con frecuencia. Ante estos fallos al alcance de cualquier humano que se precie, la mejor receta es el sentido del humor, aceptar que la perfección no existe y que el mejor método es la paciencia con nosotros mismos y la superación. Un ejemplo de actitud positiva ante un lapsus linguae es la que mostró este político al cometer uno bastante, como lo calificaríamos… Comprometido.

Vía| Muy Interesante, Palmiguia, Youtube

Imagen| cccb, definiciónABC

Recommended Posts

Leave a Comment