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Sabido es que los humanos tenemos una tendencia pronunciada a disfrazar ciertas realidades que nos disgustan y que intentamos suavizarlas recurriendo, por ejemplo, al arte de la eufemística. Puede ser el caso de las conocidas ilusiones ópticas, que ni son ilusiones ni tampoco son estrictamente ópticas. Son, hablando en plata, engaños de nuestro cerebro que juega con nosotros y consigue confundirnos a su antojo.

La ilusiones ópticas comienzan despistando en el momento en que son percibidas por el sentido de  la vista, el cual puede generar dos tipos de percepciones para que se produzca este fenómeno. Por una parte, se puede percibir una imagen falsa, cuando el cerebro nos informa de algo que no existe o, por otra, cuando estamos ante una imagen errónea si el cerebro no ha interpretado correctamente la información que le llega desde la vista.

Como en cualquier fenómeno desconcertante de estas características surge la pregunta, una pregunta que los más pequeños usan frecuentemente como muletilla dejándonos a los adultos “fuera  de juego”, ¿Por qué? Es decir, qué explicación científica podemos encontrar que aclare la causa de que nuestro cerebro sucumba fácilmente ante estas trampas visuales.

Ilusión Óptica cognitiva

Ciertamente, el origen de estas ilusiones ópticas se debe a dos posibles causas según los expertos. En primer lugar, se pueden ocasionar porcuestiones fisiológicas donde el principal responsable del error sería el sentido de la vista. Sucede que un estímulo luminoso demasiado intenso no es bien asimilado por los receptores luminosos de la retina y esto produciría el efecto. Un ejemplo de ilusión óptica provocada fisiológicamente serán las postimágenes, son aquellas imágenes que parecen quedar grabadas en nuestra vista una vez que ya no las estamos contemplando debido a un exceso de estímulo visual (ya sea brillo, movimiento, parpadeo, color…). A continuación aparece un ejemplo de ilusión óptica creada por causa fisiológica.

La segunda causa atiende a cuestiones cognitivas, esta vez podemos volcar nuestro sentimiento de engaño contra el cerebro ya que será el que interprete erróneamente las señales que el sistema visual le envía. En este caso, son muy comunes las figuras con una apariencia distinta a lo que realmente son. Un ejemplo entre los muchos que existen sería el siguiente, donde las líneas verticales de la imagen son paralelas aunque la ilusión óptica parezca indicar lo contrario. Dentro de este último grupo de ilusiones ópticas cabe destacar que existen cuatro tipos de ilusiones cognitivas, las ambigüedades (que presentan dos alternativas de percepción), las deformaciones (se producen cuando estamos ante errores en la percepción del tamaño, longitud o cualquier otra propiedad geográfica), las paradojas (son aquellas que parecen mostrar objetos imposibles) y, por último, incluimos las ficciones o visiones ópticas (que se trata de la percepción de imágenes que en la realidad no existen).

Las llamadas ilusiones ópticas no son sino una prueba más de que el ser humano es imperfecto y lo peor de todo es que no somos conscientes del engaño. Resulta interesante analizar la multitud de ilusiones ópticas que existen y cómo cada una de ellas nos puede llegar a sorprender. Si quieres conocer más ejemplos sobre este fenómeno te recomendamos que pinches aquí.

Vía| serdis, fogonazo, ópticas, ub, definición.de, psicovirtual

Imágenes| penagos, jcordero

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