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La Asociación de Familiares de Enfermos de Alzheimer de Palencia ha colaborado junto a  la empresa Sociograph Neuromarketing en un experimento con el fin de implementar nuevas acciones  en las metodologías empleadas en las terapias a enfermos de Alzheimer y ayudar con ello a su entorno más cercano, familiares y cuidadores.

El experimento se llevó a cabo en las instalaciones de la Asociación de Familiares de Enfermos de Alzheimer de Palencia, el pasado mes de marzo, con el objetivo de conocer el impacto de estímulos positivos en los pacientes de Alzheimer mediante latecnología Sociograph, herramienta neurocientífica capaz de medir el nivel de atención y emoción a través de la actividad electrodérmica. De esta forma se ha conseguido que la neurociencia aporte nuevos datos para estudiar las reacciones de los enfermos y los procesos cognitivos del cerebro para implementar terapias de forma personalizada, así como para motivar a su entorno más cercano en el estado de los recuerdos positivos del propio paciente.

¿Es capaz esta tecnología de servir de apoyo a familiares y cuidadores para mantener una relación más fluida con los enfermos de Alzheimer? Esta pregunta se hacían los investigadores que acondicionaron una sala de una forma totalmente neutra a la que los enfermos accedían de uno en uno para ser acomodados en una silla ante una pantalla. Posteriormente se les colocaba un brazalete en la mano izquierda con dos sensores en los dedos índice y corazón, encargados de medir la actividad electrodérmica y capaz de determinar su nivel de atención y los impactos emocionales puntuales vividos ante las diferentes pruebas. A continuación se les expuso a cuatro tipos de estímulos: visual, auditivo, audiovisual e interactivo (una fotografía familiar, una canción de su juventud, un vídeo casero de un evento familiar y un objeto suyo respectivamente).

Los resultados obtenidos a través de los datos registrados fueron de lo más extraordinarios pues no en todos los casos los pacientes verbalizaban haber reconocido el estímulo, pero, sin embargo, el proceso cognitivo y la actividad que se llevaba a cabo en su cerebro variaba de la misma forma que lo hacían las curvas de los pacientes que sí que reconocían a alguno de sus familiares, canciones u objetos. Esto nos plantea una segunda hipótesis: no es lo mismo aquello que un paciente recuerda y que a su vez es capaz de expresar que aquello que permanece en su memoria pero que no es capaz de verbalizar como recuerdo.

De hecho, fue sin duda una experiencia también gratificante para los pacientes, pues además de los resultados obtenidos en la investigación, todos afirmaban haber vivido la prueba de forma positiva con una sonrisa en la cara, incluso aquellos que no fueron capaces de determinar que los estímulos eran conocidos. Todo muestra de que la razón no siempre acompaña a la emoción.

Una terapia, en este caso en forma de estudio, que será publicado por la Universidad de Valladolid, está basada en estímulos positivos y familiares. Capaz además de determinar, a través de la actividad electrodérmica, si la metodología funciona y está provocando algo en el enfermo aunque este no lo verbalice. Hallamos un instrumento más para que la comunicación entre familiares, cuidadores y enfermos sea mucho más agradable y placentera, ya que saber que algo se activa en su cerebro al ver a un familiar reflejado en la pantalla que, aunque no sean capaces de reconocerlo o de expresarlo,  sí que sirve de aliento a esas personas encargadas de ayudar y cuidar de los enfermos.

Así da comienzo a una investigación, probablemente mucho más amplia, en la que se pueda acercar la herramienta a enfermos catalogados con un alto grado de Alzheimer, ya que en el estudio solo se contó con pacientes con un grado medio o leve de la enfermedad en un cincuenta por ciento respectivamente.

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