Imagina el siguiente escenario: Queen, U2, The Beatles, Nirvana, etcétera, no existen. Y no sólo eso, sus obras tampoco. Genios como Mozart, Wagner o Chopin no forman parte de la historia, tal y como la conocemos. Es un panorama que para muchos es desolador. 

En la actualidad, el ocio camina de la mano de la música. Y cuesta entender, por ejemplo, una película sin su banda sonora. O una discoteca sin su correspondiente DJ que guíe la pista al son de los últimos éxitos. 

Imagine por un momento que no distingue la 5ª sinfonía de Beethoven de una perforadora. Pues, por especial que suene, hay personas que no pueden. Carecen de esa capacidad que para los demás es muy corriente. 

Entonces, estas personas están diagnosticadas con Amusia. Un trastorno que impide al cerebro reconocer los estímulos  musicales que le llegan. Y por ende, implica la pérdida de la capacidad musical. 

Las personas con esta alteración no pueden hacer distinción. No discrimina notas y matices. En los casos más extremos, ni si quiera sonidos de distinta tonalidad. Y no se debe a una alteración del sistema auditivo sino que procede del sistema central. Es decir, del cerebro. 

Tipología

Hay muchos tipos de amusia, casi tantos como componentes musicales. Y no son fáciles de detectar. En muchas ocasiones no se asocian a trastornos neurológicos  sino a la carencia de estudios musicales. No obstante, a pesar de esa gran variedad,  hay tres tipos: motoras, sensoriales y mixtas:

Así, las motoras: se caracterizan por la pérdida de capacidad para realizar alguna actividad motora:

  • La amusia vocal: consiste en una pérdida de capacidad de cantar silbar y tararear.

  • La amusia instrumental: la pérdida de capacidad para tocar un instrumento.

  • Agrafia musical: es la incapacidad para transcribir una serie de notas escuchadas o para copiar una notación musical.

Por su parte, las sensoriales:

  • La  amnesia musical: se caracteriza por la dificultad que tiene el  paciente para diferencia una canción que debería conocer.

  • La alexia musical: incapacidad para leer la notación musical.

  • Trastornos del sentido del ritmo: dificultad para discriminar patrones rítmicos o producirlos.

  • Amusia receptiva: dificultad para discriminar las características básicas de una nota o una serie de notas. El caso extremo es la incapacidad para diferenciar entre sonidos de diferente tonalidad. Puede venir acompañada de una sensación desagradable cuando se escucha música.

Sujetos de la precepción

Como en casi todas las actividades del cerebro, hay varias partes participantes en la percepción musical. Así, el tono, el timbre, el ritmo, la melodía y la respuesta emocional podrían tener varias localizaciones cerebrales.

En su caso, la percepción y producción musical es una capacidad muy particular del cerebro. Es motivo de estudios neurocientíficos por su percepción como motor de expresión de emociones. A pesar de que la música se identifique con un tipo de lenguaje no tiene nada que ver con el convencional. 

Conclusión

En definitiva, la amusia no implica un problema de comunicación. El paciente no va a carecer de esa posibilidad. Lo que sí que es plausible es que en algunos casos vaya acompañada de afasia. 

Vía| rincón de la psicología, scribd, el enciclopedista

Imagen| rincón de la psicología , 100citíficas, sites México

¡Puedes seguir la actividad de Sociograph en Twitter y Linkedin!

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.