Percepción, sensación y emoción. Elementos que gracias a los receptores sensoriales y al cerebro posibilitan experimentar, muchas veces, más allá de lo conocido. Este es el caso del análisis sensorial aplicado a los controles de calidad en productos alimenticios. En la actualidad, gracias al desarrollo de disciplinas como el Marketing Science o el Marketing Sensorial,  surgen nuevas formas de sorprender y captar la atención del consumidor.

La Jornada de Marketing Sensorial de alimentos de Castilla y León es un ejemplo de este tipo de innovación. Esta iniciativa ha sido impulsada por Sociograph, la Facultad de Comercio de Valladolid y el Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León (Itacyl), donde se desarrolló el evento.

La jornada constó de una parte teórica en la que un representante de cada institución organizadora expuso la forma de emplear la neurociencia para enriquecer la actividad comercial de la comunidad. Dos de los ponentes, Elena Martín Guerra –directora de operaciones de Sociograph– y Miguel Sanz Calvo –responsable de análisis sensorial en Itacyl–, se encargaron de los casos prácticos.

Neurocata de queso

“La percepción se traduce en sensación y después en emoción”. Esta es la premisa, en palabras de Sanz Calvo, de la que parte el análisis sensorial, el cual se puso en práctica en un taller dirigido por el investigador y monitorizado por Sociograph. Se trató de una cata de queso muy singular en la que profesionales relacionados con el sector agroalimentario probaron varios tipos de este producto, proporcionado por la empresa Campoveja, de la marca de calidad protagonista, ‘Tierra de Sabor’.

Los participantes desplegaron todos sus sentidos. Miraron, tocaron, olieron, oyeron y degustaron cada pieza de queso. Por unos minutos, formaron parte de lo que se denomina panel de cata y se convirtieron en instrumentos de medida de calidad. Por otro lado, Martín Guerra acercó el Marketing Science a través de una tecnología, exclusiva y única, capaz de medir de forma grupal el impacto de un estímulo a través del estudio de la Actividad Electrodérmica (‘Electrodermal Activity’, EDA). 

Se monitorizó a cada catador durante todo el proceso y al finalizar, la experta en neurociencia, expuso unos resultados orientativos sobre los procesos de atención y emoción experimentados por el grupo. No obstante, Martín Guerra insistió en la importancia de combinar la neurociencia con herramientas cualitativas y cuantitativas. Como ella explicó, “una cosa es el impacto y otra la puntuación u opinión”.

Conclusión

En definitiva, una jornada repleta de sensaciones calibradas por disciplinas como son el Marketing Science o Sensorial. La aparición de nuevos patrones de comportamiento y tendencias en el usuario hacen necesario innovar en el sector agroalimentario para, como indicó Martín Guerra, “despertar la atención del consumidor, empatizar con él y después despertar emoción. Si conseguimos esto, habremos impactado”.

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